La belleza que estas personas tiene no se asemejan en nada a la belleza que sostenía el personaje de Oscar Wilde. Sin embargo, mantienen el espíritu de la juventud eterna, y hasta puede evidenciarse en lo siguiente: parece que el tiempo se olvidó de pasar por sus cuerpos, sin envejecerlos. Dan ejemplo de ello: El Teto Medina y Pájaro de Vilma Palma.
demonios, creía que ibas a hablar de mi!
Por: andee el Agosto 30, 2008
a las 10:50 pm